diumenge, 30 de desembre del 2012

Las mil y una desventuras de un gallego en Galicia

Las mil y una desventuras de un gallego en Galicia

PANCHO TRISTÁN SANTIAGO 02/07/2008 00:00 Actualizado: 02/07/2008 09:28


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-Por falar su idioma-

Carlos Outeiro necesitó una intérprete para poder casarse en un juzgado. En Ferrol, Galicia, España, en el año 2005, cuando la Constitución que declaró el carácter cooficial de la lengua gallega tenía ya edad de mileurista: 27 años. Otro Carlos, Carlos Callón, dice desde el otro lado del teléfono: Todavía suceden las mismas cosas que hace más de 20 años.

Callón es el líder de la Mesa por la Normalización Lingüística, una ONG gallega con más de 3.200 socios que desde hace más de dos décadas defiende los derechos de los gallegohablantes, que vienen siendo la mayoría de los gallegos, según el CIS. Y el escritor Suso de Toro dice: La cultura española no se ha adecuado a los valores de la Constitución, al carácter co-oficial de las lenguas.

Los hechos dan la razón a Suso de Toro. No hay noticia, en Galicia, de ejemplos de vulneración de derechos de quienes se expresan en castellano. Sí que se conocen los problemas de los gallegohablantes. Como necesitar un intérprete para casarse. O como el caso de Xesús da Torre Martín, políglota hasta la médula: domina siete idiomas.

A principios de 2008, Xesús fue a una entrevista de trabajo en el Hotel Ciudad de Vigo. Desde el comienzo de la entrevista, el director del hotel se fue a la cuestión lingüística. Prohibido hablar en gallego, con clientes y con compañeros. La presión fue tal que Xesús decidió buscar trabajo en otro sitio.

Al fin y al cabo, si hubiese aceptado podría haberle pasado lo mismo que a Montse Irago, que perdió su empleo en una asesoría de Pontevedra por hablar en su idioma. O de otra trabajadora de una pizzería a la que le pasó tres cuartos de lo mismo. Sin empleo por hablar en gallego. 30 años después de la proclamación de la Constitución.